Raquel Puig Carles

Psicóloga col. núm 25343

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Máster Terapia Breve Estratégica . 

Especialista en psicologia infantil y juvenil. 

Minor en Criminologia y Victimología

Intervenciones en violencia de genero y conflictos familiares

Idiomas: Català, Español

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¿Amar o Depender? Lucía, un caso de Dependencia Emocional.

Depender de la persona que se ama es una manera de enterrarse en vida, un acto de auto mutilación psicológica donde el amor propio, el auto respeto, y la esencia de uno mismo son ofrendados y regalados irracionalmente” W. Riso


Sin ti no soy nada, si me dejas me muero, eres lo más importante de mi vida, no se que sería de mi si algún día rompemos… ¿Quién no ha escuchado estas frases alguna vez?, seguro que pueden llegar a resonar en tu cabeza, y es que este es el tipo de afirmaciones que hacen aquellas personas que viven en una relación de pareja patológica o tóxica. Lo que en un primer momento podemos interpretar como un amor incondicional, típico del romanticismo shakespiriano, es en realidad un amor contraprudente y enfermizo, pues amar no requiere necesitar a la otra persona para poder vivir, al contrario, en una relación de pareja sana no debe existir dependencia entre ambos miembros. Cierto es que cualquier ruptura amorosa ocasiona dolor, surgen momentos de incertidumbre, incluso frustración por el fracaso percibido, pero esto jamás puede ser complice de nuestro fin o de nuestra anulación como personas, en este caso hablamos de dependencia emocional.


Hace unos días acudió a terapia una chica que no podía soportar la idea de una posible ruptura con su pareja, creo que su historia podrá servir para entender perfectamente que es y como transcurre un caso de dependencia emocional. Su nombre va a ser inventado para no violar su derecho a la intimidad.


Lucía es una chica de 27 años, explica que ha mantenido desde sus 17 años 2 relaciones de pareja estables. Ahora se encuentra en un momento de confusión extrema ya que su relación actual no transcurre de la mejor forma. Describe sufrir humillaciones y menosprecios continuos por parte de su pareja y que aún así, manifiesta que lo peor para ella no es cuando recibe este mal trato sino pensar que la relación puede terminar. Considera que esta mal con su pareja pero que será peor estar sin él. Frente esta situación siente que le falta el aire, que no puede respirar y que la presión en el pecho cada día se acentúa más.

RP: -¿Qué tipo de cosas has aguantado por amor o para no romper la relación?

L: - Pues gritos, insultos, críticas a mi familia y a mi misma, e incluso menosprecios sobre mi capacidad intelectual.

RP: - ¿Qué papel asumes en tu relación?

L: - Creo que cumplo un papel de sumisa, soy admiradora de mi pareja, necesito su aprobación para casi todo, y sobretodo necesito muestras de afecto y cariño constantemente, de todas maneras me considero una persona autosuficiente. Muchas de las peleas que tenemos, aunque no lo creas, son por mi culpa, yo a veces no me comporto del todo bien, soy exigente y le pido demasiado…

RP: ¿Así, expresas tus necesidades a tu pareja?

L: Nooooo… ¡podría enfadarse! (Ambivalencia y contradicción a su anterior afirmación)

… …

RP: ¿Qué es lo que te causa mayor miedo cuando consideras la posibilidad de una ruptura?

L: Pffff, todo creo, pero quizá mi mayor miedo es estar sola, sin él. Sin sus muestras de afecto, él es mi prioridad… (llanto)"


Lucía está inmersa en una relación patológica de dependencia emocional. A veces las personas, incluso muchos profesionales de otros ámbitos fuera de la psicología, abogados, policías… no entienden como una mujer u hombre puede tolerar ciertos comportamientos de su pareja y aún así seguir ahí, manteniendo la relación, luchando incluso por arreglarla. Desgraciadamente no podemos lanzar críticas sin ser conocedores del funcionamiento de este tipo de dependencia, pues actúa de la misma forma que la adicción a una sustancia, convirtiendo a la pareja en un objeto idealizado y centro de toda la atención.


Sin embargo, ¿hay amor en este tipo de relaciones? Pues no, no lo hay. El amor no es sufrimiento, ni dolor, no es anulación, no es sumisión, … aunque las personas que padecen este tipo de “patología” creen profesar un amor incondicional hacía sus parejas esto es irreal, este tipo de amor incondicional e idealizado solo existe en sus fantasías, pudiéndose llegar a convertir en un verdadero infierno del que sienten que no pueden escapar.


¿Cómo podemos definir la Dependencia Emocional?


La Dependencia emocional es un problema poco tratado y conocido, no figura en las clasificaciones actuales de trastornos mentales y del comportamiento (DSM-V o CIE-10), apenas consta en la literatura científica, ni en manuales de psicología o psiquiatría. Por este motivo nos encontramos con definiciones que ahondan en versiones diferentes de un mismo concepto. La psicología popular podría definirla como “mal de amores”, pero la dependencia emocional va mucho más allá.


La Dependencia Emocional es la necesidad extrema de carácter afectivo que una persona siente hacia su pareja a lo largo de sus diferentes relaciones.

Conlleva con ella distintas capas. Comportamientos de sumisión, pensamientos obsesivos en torno a la pareja, sentimientos intensos de miedo al abandono y demás características de necesidad efectiva.


Para que quede un poco más claro la diferencia entre querer y necesitar, existe un continuo de sentimientos en las relaciones afectivas que se puede ilustrar de la siguiente forma:



Cuando surgen dudas acerca de si se sufre dependencia emocional es necesario acudir a terapia para resolver el problema y evitar así seguir creando relaciones basadas en la necesidad más que en el amor.



La mente construye aquello de lo que más tarde se asusta